COPA/COGECA Bruselas, 21 de junio de 2007
CER(07)102S1 - MCR
CEREALES: POTENCIAL DE PRODUCCIÓN DE LA UE EN EL CONTEXTO DEL DESARROLLO DEL BIOETANOL
Introducción
- El tema de los biocarburantes ha hecho correr ríos de tinta y estamos escuchando discursos alarmistas que transmiten a los ciudadanos mensajes erróneos cuyo motivo se puede legítimamente poner en entredicho. Por poner unos ejemplos, “si producimos biocarburantes, no habrá suficientes tierras en Europa para satisfacer la demanda alimentaria y, de todas maneras, no las suficientes para satisfacer la totalidad de la demanda europea de biocarburantes” o “el precio de los cereales es demasiado alto y el más afectado por las consecuencias será el consumidor” o también “es amoral producir biocarburantes con cereales u oleaginosas”.
- Por consiguiente, resulta primordial aclarar cuál es el potencial de producción de la UE y ponerlo en perspectiva respecto a la demanda potencial de cara a sacar consecuencias correctas y no sesgadas.
- Los objetivos políticos y estratégicos prioritarios de la UE son, por una parte, reducir los gases de efecto invernadero - problema global grave – y, por otra, su dependencia energética respecto de los países terceros. En este contexto, los biocarburantes llamados “de primera generación” tienen por lo tanto un papel esencial puesto que a día de hoy son los únicos sustitutos a los combustibles fósiles disponibles a gran escala en el mercado. La rápida introducción de los biocarburantes en todos los Estados miembros es un medio eficaz para alcanzar el objetivo de reducción de las emisiones de CO2 de los vehículos a 120 gr. CO2/km de aquí a 2012[1]. EL nuevo marco regulatorio de la UE prevé un mínimo de obligación de incorporación del 10% de biocarburantes en los transportes en 2020.
- Alcanzar esos objetivos y permitir que la producción de bioetanol en la UE cobre auge realmente - lo que todavía no se da - requiere que la UE lleve a cabo una política interior y exterior coherente, sobretodo en materia de acceso al mercado y aranceles. Las importaciones de etanol, en particular brasileño, hasta niveles que desestabilizarían el mercado interior no deben poner en entredicho los esfuerzos e inversiones realizados a nivel interno.
- El sector de los cultivos herbáceos, gracias a su potencial, puede contribuir activamente a alcanzar estos objetivos. Contrariamente a los tópicos, esto se puede conseguir sin desestabilizar el mercado interior de la alimentación tanto humana como animal.
Por lo que respecta a las oleaginosas, ya hemos redactado un documento[2] cuyas conclusiones recalcan la existencia de un potencial de producción que puede contribuir a satisfacer la demanda en biodiesel sin desestabilizar el abastecimiento de productos alimenticios.
Demanda potencial derivada de la obligación reglamentaria de incorporación del 10% en 2020
- En opinión de la DG TREN, si prosigue la tendencia actual, la aplicación de los objetivos (el 5,75% y el 10%) alcanzaría más bien en realidad en torno al 6,9% en 2020 debido a que se necesitan inversiones y tiempo para alcanzarlos.
- Por otra parte, los servicios de la DG AGRI han considerado que en 2020, con una incorporación obligatoria del 10% de biocarburantes, partiendo de la hipótesis de un reparto del 55% y del 45% respectivamente para el biodiesel y el bioetanol, y el 30% de biocarburantes de segunda generación, se necesitarían en torno a 17,5 millones de hectáreas (12,9 para el bioetanol y 4,6 para el biodiesel), teniendo en cuenta asimismo que las importaciones supondrán entre un 10% y un 30%.
- Para el bioetanol, con respecto a la estimación de 12,9 millones de hectáreas, 7,1 millones de hectáreas irían a combustibles llamados de primera generación y 5,2 millones a los llamados de segunda generación, es decir un 11% de las tierras cultivables. Esto supondría una producción de 59 millones de toneladas.
Por consiguiente, las superficies dedicadas a los cultivos energéticos supondrían únicamente un 15% de las tierras cultivables de la UE.
Factores que influyen en la oferta de cereales para la producción de bioetanol
- De aquí a 2020, se perfilan las siguientes evoluciones, que dejan paso a un incremento de la importancia de los usos no alimentarios.
· Volúmenes estables para la molinería,
· Usos más bien en disminución para la almidonería de cereales (el trigo se sustituye al maíz pero sigue en competencia con la remolacha cuyos precios van a bajar debido a la reforma), la maltería y los piensos, que se beneficiará de los coproductos procedentes de la producción de biocarburantes con una perspectiva de estagnación de la demanda de carnes en la UE.
· La conclusión de las negociaciones en la OMC sobre la base del mandato de 2005 podría aumentar la disponibilidad de cereales por su impacto en la producción comunitaria de carne y ralentización posible de las exportaciones si se abandonan efectivamente las restituciones.
· El efecto de ciertas reformas en curso sobre la tenencia de las tierras (reforma azucarera, ¿frutas y hortalizas?, ¿vino?, impacto del desacoplamiento sin valorar a día de hoy,…). En teoría, de 500.000 ha a 900.000 ha de remolacha (efecto de la reforma) se podrían reorientar hacia una producción no alimentaria.
· Si se volviese a cultivar las 2/3 partes de las tierras que actualmente son objeto de retirada obligatoria, se liberaría un potencial adicional de 2,5 millones de hectáreas con respecto a los 4 millones que suponen la obligación de incorporación del 10%. A estas hectáreas se podría añadir también las de la retirada voluntaria. En 2004, suponían 2,5 millones de hectáreas.
· Por ende, conviene recordar sobre todo los aumentos de productividad (+1% al año) que traerían en 2020 38 millones de toneladas adicionales.
· Conviene tener muy presente que la reforma de 2003 ha introducido también como protección el mantenimiento de los pastos permanentes dado su impacto positivo en el medioambiente (párrafo 2 del artículo 5 del Reglamento no 1782 de 2003) para evitar su transformación generalizada en tierras cultivables. Por consiguiente, no hay riesgo de que este tipo de superficies se convierta en tierras cultivables.
· Recordemos que en 2006 y 2007, el 1,3% y el 1,5% respectivamente de la producción de cereales se han dedicado a la producción de etanol, es decir un porcentaje bajo o, dicho de otra manera, volúmenes (3,5 millones y 5 millones de toneladas respectivamente) que no generan distorsiones en el mercado.
El desarrollo de la demanda no alimentaria no se hará en detrimento de la demanda alimentaria
- ¿Qué conclusiones se pueden sacar?
· En Europa no falta potencial de producción. En cambio y sin lugar a dudas, se incrementará la competencia entre los distintos usos debido al desarrollo actual de los biocarburantes de primera generación dentro y fuera de la UE. Es normal que cada cliente quiera garantías en cuanto a su abastecimiento.
· Resulta erróneo decir que la fuerza actual de los mercados sólo se puede imputar al desarrollo de los biocarburantes en Europa sobretodo cuando vemos las cifras arriba mencionadas. Las malas cosechas a nivel mundial han tenido un impacto decisivo sobre los precios. En cambio, es verdad que el desarrollo del bioetanol en EE.UU. es un factor que favorece la subida de los precios mundiales.
· Es falso afirmar que la demanda alimentaria se desatenderá en beneficio de los usos no alimentarios. Por otra parte, la transformación de las semillas en biocarburantes genera nuevas salidas con los coproductos destinados a la alimentación animal.
· Resulta importante precisar que si se observa una subida de los precios de los piensos entre los fabricantes de alimentos compuestos, se debe a precios altos a escala mundial. Se trata de una preocupación verdadera para los ganaderos que deben comprar piensos. No lo es, en cambio, para los que recurren a la hierba para alimentar las cabañas. Esta situación no está vinculada al funcionamiento de la OCM cereales en la UE.
· En este debate, es esencial también recordar la enorme dependencia de la UE en materia de proteínas vegetales. Importamos las tres cuartas partes de nuestras necesidades en proteínas vegetales, principalmente de variedades genéticamente modificadas. Si en un futuro próximo ya no se puede importar estas variedades a causa de la normativa comunitaria, entonces existe un riesgo real de alza súbita de los precios para los ganaderos, e incluso de graves perturbaciones para la producción comunitaria en esos mercados. Este último aspecto no tiene nada que ver con la política europea en materia de biocarburantes.
Anexo
Algunos datos
- Para los cereales[3]:
· Tierras de cultivos de la UE: en torno a 105 millones de hectáreas.
· Tierras actualmente especializadas en cereales y remolacha: en torno a 61 (59 + 2) millones de hectáreas.
· Tierras asignadas a la retirada de tierras obligatoria (UE-15 + Eslovenia y Malta): en torno a 4 millones de hectáreas.
· Tierras asignadas a la retirada voluntaria: más difícil de cuantificar. En la UE-15, en 2004 se registraron 2,5 millones de hectáreas.
· Superficies dedicadas a la alimentación humana: en torno a 11 millones de hectáreas[4].
· Superficies dedicadas a la alimentación animal: en torno a 34 millones de hectáreas[5].
· Superficies dedicadas a fines industriales[6]: en torno a 3,9 millones de hectáreas.
· Superficies dedicadas al etanol: menos de un millón de hectáreas[7]
· Superficies dedicadas a las semillas: en torno a 2,2 millones de hectáreas[8]
· Superficies dedicadas a las exportaciones[9]: en torno a 2,5 millones de hectáreas.
[2] Véase PR(07)17F1. Según la evolución del expediente, se procederá a una actualización.
[3] Basados en balances cerealistas estimativos para la UE-27 en 2006/2007.
[4] La partida “Consumo humano” sigue siendo estable en los balances cerealistas. Se pueden estimar en aproximadamente 63 millones de toneladas para la UE-27. Si se aplica un rendimiento medio de 5,5 t/ha, llegamos en torno a 11,5 millones de hectáreas. La UE también importa cereales para la alimentación humana. Sus exportaciones de harinas han disminuido notablemente debido a los equipos de molinos de los países tradicionalmente importadores.
[5] La partida “Consumo animal” es más propensa a variaciones habida cuenta de las posibilidades de substituciones entre cereales y también de las crisis sanitarias que han tenido un impacto directo sobre el sector.
[6] 21,5 millones de toneladas con 5,5 t/ha.
[7] 3,5 millones de toneladas y 5 millones de toneladas para 2007, o sea respectivamente ¡¡menos de un 1,5% de la producción comunitaria!!
[8] Partida estable, es decir aproximadamente 11 millones de toneladas con 5 t/ha.
[9] Cogiendo un volumen de exportación de trigo en torno a 14 millones de toneladas con un rendimiento de 5,5 t/ha.